La presencia y disponibilidad de fósforo en el suelo

El fósforo (P) es el segundo elemento primario más importante detrás del nitrógeno y tiene un papel esencial en la nutrición y el desarrollo de los cultivos debido a que forma parte de un gran número de macromoléculas esenciales como los ácidos nucleicos (ADN y ARN) y el ATP y sus análogos, todos ellos encargados de transferir la energía necesaria en procesos metabólicos celulares como la fotosíntesis.

Fuente: Banco de imágenes.

Sin embargo, su presencia del suelo y su disponibilidad no están relacionadas, ya que no todas las formas del P en el suelo son asimilables por los cultivos.

  • El P orgánico proviene de los residuos vegetales y animales que forman la materia orgánica. Este P se mineraliza por los microorganismos en condiciones de temperatura entre 25-30ºC, pH neutro y humedad cercana a la capacidad de campo. El inositol, componente indispensable de las membranas celulares, y los ácidos nucleicos, polímeros que almacenan y expresan la información genética de un organismo vivo, serían formas de fósforo orgánico de origen microbiano.
  • El P inorgánico se clasifica a su vez en P soluble, intercambiable e insoluble en función a su disponibilidad.
    • La fracción soluble es aquella que está disponible de forma inmediata y son los fosfatos que forman parte del suelo en disolución (ion ortofosfato primario e ion fosfato secundario). Estas dos formas son las que son asimilables por los cultivos. Sin embargo, su concentración es muy débil y cambiante en función del pH, de forma que conforme se hace más básico, se absorbe más el secundario y conforme se hace más ácido, se absorbe más el primario, siendo esta última la forma mayoritaria de absorción de las plantas.
    • La fracción intercambiable es la parte del P inorgánico presente en la fase sólida que puede reponer el P presente en la disolución del suelo cuando disminuye su proporción de equilibrio y está disponible para los cultivos o los microorganismos en un periodo corto de tiempo (días o semanas). Cuando el pH es bajo aumentan las cargas positivas de los aniones de los coloides y aumenta la adsorción.
    • La fracción insoluble es la que forma parte de minerales, siendo la reserva de P en el suelo, como el fósforo que queda en las sales de fosfato cálcico.

Además, en relación a la disponibilidad del fósforo aparecen conceptos como la intensidad y la capacidad (Tabla), que hacen referencia a la cantidad de P disuelto en disolución y a la cantidad de P asociado a la matriz del suelo y en equilibrio con el P en solución, respectivamente.

Tabla 1: Posibles combinaciones en los suelos en función de la intensidad y capacidad. (Fuente: El P elemento indispensable para la vida vegetal. Manual. Universidad Tecnológica de Pereira).

Así, la disponibilidad del P para ser absorbido viene determinada por:

  • La humedad del suelo, que favorece el movimiento del agua y del P y su absorción por la planta.
  • La textura, que determina el contenido de agua y la adsorción de aniones.
  • El tipo y cantidad de arcilla, que tienen afinidad por los iones fosfato.
  • La materia orgánica, al ser fuente de P por su descomposición y mineralización por parte de los microorganismos.
  • El pH del suelo es, posiblemente, el factor individual más importante. De forma general, en los suelos calizos se fomenta la insolubilización porque se forman sales de fosfatos con otros elementos, mientras que en suelos ácidos se favorece la mineralización y solubilización.
  • La roca madre, ya que cuanto mayor es su riqueza en P, mayor será la disponibilidad de P si no hay otras condiciones limitantes.
  • El desarrollo del sistema radicular de la planta.

Para mejorar esta disponibilidad es esencial realizar un análisis de suelo que pueda detallarnos la concentración real de P disponible para las plantas y que, además, nos permita realizar una fertilización mucho más eficiente, centrándonos en las necesidades reales del cultivo. Además, esta analítica nos aportará información sobre la humedad del suelo, la textura o la estructura que, como hemos visto, condicionan la disponibilidad del P. Por último, prácticas de manejo sostenibles que aporten materia orgánica al suelo y protejan el sistema radicular serán muy beneficiosas para el manejo del P.