El fósforo (P) es un elemento esencial en el metabolismo de los seres vivos, ya que forma parte de numerosas moléculas imprescindibles como los aminoácidos, proteínas, coenzimas, ácidos nucleicos (ADN y ARN), fosfolípidos y moléculas llamadas “monedas energéticas” como el ATP, con tres átomos de P.
Sin embargo, su disponibilidad en el suelo se ve condicionada por diversos factores por lo que, aunque esté presente en cantidades adecuadas, las plantas pueden tener dificultades para absorberlo. Entre estos factores destacan:
- Su escasa movilidad en el suelo.
- La humedad, que favorece el movimiento del agua.
- La textura, que determina el contenido de agua y la adsorción de aniones (como el anión fosfato). Texturas gruesas reducen la disponibilidad.
- Las arcillas, que adsorben aniones sulfato, disminuyendo su disponibilidad.
- La materia orgánica, que aumenta la mineralización y la cantidad y disponibilidad de P gracias a la acción de los microorganismos.
- La roca madre, cuya composición afectará a la disponibilidad si no hay otras condiciones limitantes.
- Las raíces, ya que un sistema radicular desarrollado favorecerá la absorción.
- El pH, el factor más importante, ya que la disponibilidad es alta cuando el pH se encuentra entre 6-7, ya que en estas condiciones se favorece la mineralización y la solubilización. En suelos calizos, por su parte, hay un mayor inmovilización del P por formación de sales de fosfatos con otros elementos. Además, el pH determina la forma en la que el P está en disolución y que es asimilable por los cultivos, de forma que el pH ácido favorece la absorción de H2PO4– y el pH básico la de HPO42-.

Además, es un macronutriente imprescindible en los cultivos, el más importante detrás del nitrógeno, ya que interviene en gran cantidad de procesos metabólicos, como la señalización celular, la activación y desactivación de enzimas y en el almacenamiento, transporte y aporte de energía en los procesos que ocurren en las células mediante el ATP y sus análogos. También ayuda en el crecimiento de las raíces, interviene en la resistencia frente a enfermedades y en la floración, acelera la maduración y mejora la calidad y el valor de los productos.
Su fácil inmovilización y su importancia resaltan aún más la utilidad de llevar a cabo analíticas de suelo que favorezcan el conocimiento de la cantidad de P en sus diferentes formas (disponible, intercambiable e inmovilizado), de forman que se pueda llevar a cabo una correcta gestión de este elemento reduciendo el gasto en insumos y mejorando la fertilidad del suelo.
