La importancia de la textura en el suelo

La textura es uno de los parámetros más importantes para el suelo ya que influye enormemente, junto con la estructura, en otras propiedades como la permeabilidad, la aireación y la capacidad de retención de agua y nutrientes. Se define como la proporción de arena, limo y arcilla en el suelo ya que, al ser de diferente tamaño, su presencia y proporción va a determinar el tipo de suelo que tenemos y, por tanto, su comportamiento en cuanto a dinámica del agua y aire, su facilidad para el manejo o la resistencia que ofrece a la exploración de las raíces en su búsqueda de agua y nutrientes. Conociendo el porcentaje de estas partículas y con un triángulo de texturas podemos determinar el tipo de suelo que tenemos.

Imagen procedente de un banco de imágenes.

Así, de forma general, se establecen cuatro tipos de suelos; arenoso, limoso, arcilloso y franco.

  • Suelos arenosos: Predominan las partículas de arena, las más grandes y menos cohesionadas, provocando que el suelo esté más suelto, sea de fácil manejo agrícola y tenga buena aireación e infiltración de agua pero de poca retención de agua y nutrientes debido a que se forman pocos poros y grandes.
  • Suelos limosos: Predominan las partículas de limo, de tamaño intermedio entre arenas y arcillas, haciéndolos inestables y susceptibles a la formación de costra superficial y a la erosión. Son suelos de baja infiltración de agua, aireación y mineralización.
  • Suelos arcillosos: Predominan las arcilla, partículas finas y muy activas, con carga eléctrica superficial, lo que hace que se aglutinen fácilmente, dificultando las labores agrícolas y presentando baja infiltración de agua, aireación y mineralización pero alta capacidad de intercambio catiónico, retención de agua y nutrientes debido a la formación de muchos y pequeños poros. Además, también presenta mayor susceptibilidad a la erosión que los suelos  arenosos.
  • Los suelos francos son aquellos en los que las partículas del suelo están presentes de forma proporcional y se considera el suelo ideal ya que presenta buena estructura y unas condiciones apropiadas.

Es evidente en esta clasificación de suelos que la textura tiene una influencia importante en otras propiedades. Esto es así porque la textura y la estructura está muy relacionadas, ya que las partículas del suelo tienen diferentes capacidades para formar agregados y, por tanto, cada estructura determinará la capacidad de agua, aireación, susceptibilidad a la compactación, erosión, etc. en cada tipo de suelo. Este hecho hace de la textura un parámetro esencial para la fertilidad del suelo y un factor de gran importancia económica para su manejo.