La compactación del suelo; ¿cómo evitarla?

La estructura del suelo es una propiedad muy importante en la fertilidad del suelo, ya que de ella dependen otras propiedades como la porosidad, la aireación, la capacidad de retención de agua, la mayor o menor susceptibilidad a la erosión y la capacidad de las raíces para explorar el suelo, por lo que problemas de compactación dan como resultado problemas en el desarrollo de los cultivos por exceso o déficit de agua, falta de aire, susceptibilidad a enfermedades, baja actividad microbiológica, falta de desarrollo de las raíces, erosión y pérdida de suelo.

Pero, ¿qué es la estructura?

La estructura hace referencia a la disposición y el estado de agregación de las partículas del suelo. Así, arenas, limos y arcillas, junto con cationes de calcio, exudados radiculares, agua y materia orgánica, se unen formando agregados, que a su vez van dejando espacios más o menos grandes (macro y microporos) que determinan la porosidad y el resto de las propiedades con las que se relaciona.

Y la compactación, ¿de qué amenaza se trata?

La estructura no es estática y se ve afectada por procesos que provocan la disgregación de sus agregados. Así, la disminución de materia orgánica, los óxidos de aluminio y hierro y el carbonato de calcio y procesos derivados del manejo intensivo como la labranza, la maquinaria pesada o el paso de animales en la superficie del suelo provocan la pérdida del volumen del suelo por modificación de las proporciones entre el suelo, el espacio de agua y el espacio de aire, provocando, en consecuencia, su compactación.

Imagen procedente de un banco de imágenes.

Por tanto, dada la influencia de la estructura en otras propiedades y siendo estas igual de importantes a tener en cuenta que las químicas y las biológicas, merece la pena que prestemos atención a aquellas prácticas que podemos realizar para conservarla. Por ejemplo, mantener unos adecuados niveles de materia orgánica, minimizar la pérdida de suelo y la erosión con cubiertas vegetales y reducir o eliminar la labranza progresivamente pueden ser aliadas eficaces en la preservación del suelo y su fertilidad.