Los distintos elementos que forman parte del suelo no siempre están disponibles para ser absorbidos por las plantas. Un ejemplo es el fósforo, pues su presencia en el suelo puede ser más que aceptable pero encontrarse bloqueado, ocasionando problemas de asimilación asociados en los cultivos.
Así, los elementos pueden encontrarse fundamentalmente en tres fracciones:
- Fracción estructural o de reserva: Es la no intercambiable, de manera que forma parte de los minerales primarios o secundarios. Su liberación de esta fracción es muy lenta y depende del grado de alteración (meteorización) de los minerales. Además, es la fracción con mayor cantidad de elementos (por ejemplo, entre un 90-99% del potasio total en el suelo forma parte de la fracción estructural).
- Fracción intercambiable: Es la fracción en equilibrio dinámico con los elementos en la solución del suelo y forma parte del complejo arcillo-húmico, al que se adsorbe mediante fuerzas electrostáticas. Esto es así porque elementos con carga positiva se unen por la carga negativa del complejo. Esta fracción es considerada como la despensa del suelo para los cultivos, pues es la encargada de reponer los iones que son retirados de la solución del suelo debido a la absorción de los cultivos.
- Fracción soluble: Es la fracción con la concentración de elementos más baja pero más biodisponible para los cultivos, ya que es una fuente inmediata de nutrientes.
Además de estas tres, encontramos la fracción fijada entre las capaz laminadas de arcillas, donde los elementos no se asimilan ni se intercambian. Esta viene determinada por la naturaleza del material arcilloso (ya que no todos tienen la misma capacidad de fijación), la naturaleza de los iones que se fijan, la humedad y el pH.

Así, podría decirse que los elementos pasan de la fracción estructural a la fijada en las láminas de arcillas a una velocidad muy lenta, de ahí a la intercambiable a una velocidad lenta y, de ahí, a la solución del suelo a una velocidad más rápida. Sin embargo, esta velocidad en la disponibilidad de los elementos se ve influenciada por otros factores:
- El tipo de arcillas, siendo los materiales arcillosos los que más elementos retienen.
- El tipo de coloide.
- La capacidad de intercambio catiónico.
- La cantidad de elemento fijado en la fracción estructural.
- El contenido hídrico y la temperatura del suelo.
- El pH.
- La presencia de otros elementos antagonistas.
Estas consideraciones son importantes cuando llevamos a cabo un plan de fertilización, ya que conocer con exactitud estas fracciones nos ayudará a optimizar los recursos disponibles y a destinar nuestros presupuestos en aquellos elementos que realmente sean necesarios, por lo que realizar una analítica que estudie estos parámetros unido a su interpretación por un experto será muy útil a la hora de llevar a cabo una agricultura sostenible, eficiente y regenerativa en nuestro suelo.
