El fósforo es un macronutriente imprescindible para los cultivos, siendo el más importante detrás del nitrógeno. Este elemento interviene en gran cantidad de procesos metabólicos, como la señalización celular, la activación y desactivación de enzimas y en el almacenamiento, transporte y aporte de energía en los procesos que ocurren en las células mediante el ATP y sus análogos. Además, ayuda en el crecimiento de las raíces, interviene en la resistencia frente a enfermedades y en la floración, acelera la maduración y mejora la calidad y el valor de los productos.
Su participación en esta variedad de procesos se da porque es un elemento esencial para los seres vivos al formar parte de moléculas imprescindibles para su metabolismo como aminoácidos, proteínas, coenzimas, ácidos nucleicos, fosfolípidos, etc. Sin embargo, su concentración en el suelo y su disponibilidad para las plantas no coinciden, ya que, como en el resto de los elementos, aunque esté presente en cantidades adecuadas, las plantas pueden tener dificultades para absorberlo.

Así, la disponibilidad del fósforo se ve afectada por su escasa movilidad, la humedad, la textura, las arcillas, la proporción de materia orgánica, la composición de la roca madre y el desarrollo del sistema radicular. Sin embargo, el factor que más influye en la disponibilidad del fósforo es el pH, ya que su disponibilidad es alta cuando el pH se encuentra entre 6-7, al ser el pH idóneo para favorecer la mineralización y la solubilización. En suelos calizos, por su parte, hay un mayor inmovilización del fósforo por formación de sales de fosfatos con otros elementos. Por otro lado, el pH determina la forma en la que el fósforo está en disolución y que es asimilable por los cultivos, de forma que el pH ácido favorece la absorción de H2PO4– y el pH básico la de HPO42-.
De esta forma, lo más recomendable para saber cómo gestionar el fósforo del suelo es realizar analíticas de laboratorio que nos den datos de la disponibilidad real del fósforo orgánico en el suelo acompañado del asesoramiento de un experto. De esta forma evitaremos el gasto en fertilizantes fosforados cuando no sea necesario, ya que lo que podría estar ocurriendo es que se encuentre inmovilizado en el suelo.
