Las bacterias son microorganismos procariotas unicelulares de muy pequeño tamaño que pueden ser aerobios, anaerobios o facultativos, es decir, su metabolismo ocurre en presencia de oxígeno (O2), en ausencia, o en ambos casos, respectivamente. En el suelo, la mayoría son descomponedores primarios, obteniendo de la materia orgánica y de los exudados radiculares nutrientes y energía, aunque otros pueden ser patógenos. Además, la variedad de especies bacterianas es tremendamente amplia, por lo que existe también una gran variabilidad en las diferentes condiciones de pH, salinidad, temperatura, etc., que pueden soportar.
Su clasificación más sencilla y extendida se basa en la tinción de su pared celular mediante la tinción de Gram. Así, las bacterias llamadas Grampositivas tienen una gruesa capa de peptidoglicano en su pared celular, tiñéndose de morado, mientras que las Gramnegativas tienen una capa fina unida por lipoproteínas a una membrana plasmática exterior, tiñéndose de rosa.

Ya hemos comentado varias veces lo importantes que son en el ecosistema del suelo por su papel en la mineralización y humificación de la materia orgánica (MO), solubilizando nutrientes y formando el humus, pero también tienen un papel relevante en tareas de biocontrol frente otros organismos patógenos, eliminan tóxicos del suelo como contaminantes y metales pesados y permiten relaciones imprescindibles como la simbiosis, por lo que son esenciales para mantener la fertilidad del suelo y que los cultivos se desarrollen correctamente.
Sin embargo, aunque están presentes de forma importante en el suelo, su distribución no es siempre la misma, pues se ve afectada por las condiciones ambientales y la disponibilidad de nutrientes:
- Su distribución en los horizontes del suelo se ve condicionada por la presencia de MO y O2, de forma que en los primeros cm del suelo hay más bacterias aerobias al existir más MO y O2. Conforme pasamos a horizontes inferiores cada vez encontramos organismos más adaptados a esas condiciones.
- En suelos ácidos predominan los hongos, en suelos neutros las bacterias y en suelos alcalinos lo actinomicetos.
- Las raíces aportan exudados compuestos por moléculas orgánicas, lo que provoca que la rizosfera sea un entorno muy rico en bacterias al ser un lugar óptimo para su crecimiento.
- Los agregados del suelo permiten que se formen microambientes debido a la presencia de O2, creando un entorno óptimo para las bacterias aerobias.
- Las prácticas sostenibles que favorecen la presencia de MO, conservan la estructura del suelo y reducen el uso de herbicidas, bactericidas, etc., favorecen la presencia y la diversidad de especies en el suelo.
En los siguientes posts veremos algunos de los géneros y especies más importantes.
