La materia orgánica como fuente de beneficios para el suelo y los cultivos

Seguro que has oído infinidad de veces lo importante que es la materia orgánica en la agricultura, de hecho, en este blog ya hemos hablado de la estrecha relación entre ella y los microorganismos del suelo. Sin embargo, los efectos positivos no solo se limitan a la dimensión biológica del suelo, si no que es beneficiosa también en la física y biológica, posicionándose en una de las propiedades más importantes para la fertilidad del suelo y la salud de los cultivos. Hoy hablaremos un poco más sobre ella.

Por hacer memoria, es importante recordar que la materia orgánica es una mezcla de compuestos orgánicos heterogéneos que se forman por la acumulación de residuos vegetales y animales en descomposición junto con biomasa microbiana que se acumula en los primeros centímetros de la superficie del suelo. Su composición es variable, ya que depende de la composición de estos residuos, pero suele comprender hidratos de carbono y otros compuestos como pigmentos, lípidos, aminoácidos, proteínas, compuestos fenólicos, vitaminas, etc. En definitiva, toda una mezcla de compuestos que, una vez que actúen los microorganismos, servirán de nutrientes para el desarrollo de las plantas que habiten ese suelo.

Imagen procedente de un banco de imágenes.

Pero, ¿cuáles son esos importantes beneficios?

  • En la dimensión física es esencial para mejorar la estructura del suelo al unirse con los minerales arcillosos del suelo y formar micro y macroagregados, favoreciendo por tanto todas las propiedades que dependen de ella, como la porosidad y la permeabilidad al agua y al aire, mejorando la capacidad de retención de la humedad y la aireación del suelo. Además, es un factor esencial en la resiliencia del suelo y su susceptibilidad a la erosión, la compactación y el encostramiento.
  • En la dimensión química, favorece la actividad biológica de los microorganismos, la disponibilidad de macro y micronutrientes y su absorción, amortigua las variaciones de pH, aumenta la capacidad de intercambio catiónico y, por tanto, la reserva de nutrientes, disminuye la pérdida por lixiviación y reduce efectos negativos derivados de prácticas agrícolas intensivas y de fuentes contaminantes.
  • En la dimensión biológica la materia orgánica es “el suelo del suelo”, es decir, aporta las condiciones óptimas para que microorganismos y otros seres vivos se asienten en el suelo. Además, regula el estado oxido-reductor del medio (imprescindible para que se den ciertas reacciones bioquímicas del suelo), aporta carbono y fuente de energía, activa la formación de raíces y la germinación de semillas, favorece las relaciones simbióticas y tiene efectos positivos directos sorbe la rizosfera.

Parecen motivos más que evidentes para su uso y preservación, ¿verdad? Sin embargo, el exponencial avance de la agricultura de los últimos años que ha permitido grandes cosechas ha provocado un agotamiento del suelo, también en términos de materia orgánica. Esto es aún más evidente en suelos de regiones áridas o semiáridas, provocando degradación de suelos, abandono de tierras, desertificación, pérdida de fertilidad y una menor calidad alimentaria.

Pero que las malas noticias no nos impidan seguir trabajando para revertir esta situación. ¡Afortunadamente contamos con alternativas de manejo nos pueden ayudar! El próximo jueves repasaremos algunas de ellas.