La materia orgánica es la acumulación de compuestos carbonados que provienen de residuos vegetales y animales en descomposición en los primeros centímetros de la superficie del suelo y es esencial para el funcionamiento del ecosistema y el desarrollo de los cultivos debido a sus numerosos beneficios:
- Protege al suelo de la erosión.
- Disminuye las variaciones de temperatura.
- Mejora la estructura del suelo, la permeabilidad, la aireación, la porosidad y la retención de agua.
- Aumenta la capacidad de intercambio catiónico.
- Favorece la solubilidad y el contenido de macro y micronutrientes.
- Proporciona las condiciones óptimas para que se asiente la biodiversidad.
- Estimula la actividad biológica de los microorganismos.
A la vez, el suelo alberga la mayor variedad de organismos vivos del planeta y, aunque muchos de ellos causan enfermedades en las plantas, otros muchos son beneficiosos y necesarios para el correcto funcionamiento del ecosistema y para que se de la vida en nuestro planeta, ya que pueden ser protagonistas del ciclo biogeoquímico de nutrientes, transportan fragmentos orgánicos y minerales favoreciendo la formación del complejo arcillo-húmico y facilitando una buena estructura del suelo, intervienen en la desintoxicación y bioremediación del suelo y establecen relaciones de simbiosis. Además, mineralizan y humifican la materia orgánica procesos imprescindibles para la nutrición de los cultivos y la salud del suelo:
- La mineralización es la degradación de esta materia orgánica por los microorganismos hasta compuestos inorgánicos solubles, que son los que pueden ser utilizados por los cultivos para crecer y desarrollarse.
- La humificación es el proceso que provoca la transformación de la materia orgánica que no ha sido mineralizada para formar las sustancias húmicas o humus, productos orgánicos ricos en carbono con unas características muy específicas que también tienen un potente efecto beneficioso en el suelo.
Estos procesos a su vez dependen de condiciones como el pH, la temperatura y la humedad, ya que cada microorganismo tiene unas necesidades específicas para desarrollarse y las enzimas encargadas de llevar a cabo estos procesos cuentan con un sistema de regulación muy complejo que asegura el equilibrio en los ecosistemas.

De esta forma, los microorganismos y la materia orgánica van a determinar qué nutrientes se encuentran disponibles en el suelo, razón por la que son tan importantes para la sostenibilidad y la agricultura.
