Cubiertas de suelo; aliadas frente a la erosión y la pérdida de suelo

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La pérdida de suelo agrícola por erosión es una realidad cada vez más frecuente que afecta sobre todo a zonas con viento frecuente y lluvias intensas, siendo de especial importancia su prevención en la zona mediterránea, donde los veranos son secos y calurosos, por lo que existe un mayor estrés hídrico, y los inviernos son templados con lluvias intensas, con una mayor escorrentía y lixiviación de nutrientes, especialmente en suelos con pendiente.

Ante esto, cada vez se utilizan más cubiertas de suelo, es decir, plantas vivas o restos de plantas muertas que conforman una capa sobre la superficie del suelo, previamente desnudo, o entre las plantas ya cultivas, como en cultivos leñosos. Entre los beneficios que aportan destacan:

  • Protección frente a la erosión al mejoran la estabilidad del suelo. Además, esta mejora física implica una mejora de la infiltración, la escorrentía y la sujeción de las raíces.
  • Reducción de la compactación del suelo.
  • Se favorecen la formación de macroporos y microporos, mejorando por tanto la capacidad de retención de agua y la aireación.
  • Movilización y reciclado de los nutrientes disponibles.
  • Protección del suelo de las variaciones de temperatura al impedir la radiación directa.
  • Aporte de materia orgánica al suelo.
  • Al mejorar propiedades físicas y químicas del suelo, mejora la biodiversidad, favoreciendo las tareas de biocontrol.
  • Aporte de nitrógeno mediante las cubiertas de leguminosas.
  • Permiten una rotación en un sistema de monocultivo.
Imagen procedente de un banco de imágenes.

Estas cubiertas se dividen fundamentalmente en cubiertas vegetales vivas, que a su vez se dividen en espontáneas y sembradas, y cubiertas vegetales inertes, divididas en restos vegetales, mulching o mantillo y piedras.

  • Las cubiertas vegetales vivas son aquellas que se siembran con especies específicas (sembradas) o se dejan crecer espontáneamente (espontáneas). Después se siega, se incorporan como abono verde o se dejan para que actúen como acolchado. Las espontáneas presentan una alta competición por los recursos con una baja protección del suelo y las sembradas, sin embargo, aunque su coste de implantación es mayor, puedes adaptarlas al cultivo y permiten un mayor control sobre ellas al ser la mayoría de ciclo corto.
  • Las cubiertas inertes hacen de sistema complementario, basándose en el aporte de subproductos de cultivo o restos de poda triturados sobre el suelo. De esta manera aumenta en el suelo los recursos (agua y materia orgánica). En este caso pueden ser piedras, que no compiten con los recursos pero presenta mayores limitaciones como la complejidad en el manejo o su aplicación exclusiva en fincas con alta pedregosidad, y los restos vegetales, también llamados mulching o mantillo. En este caso no hay competencia, protegen de la erosión, la pérdida de agua es menor y su descomposición es beneficiosa para el suelo, aunque presentan un coste algo mayor.

Por tanto, aunque presenten ciertos inconvenientes, sus beneficios sobre el suelo y la sostenibilidad del ecosistema hacen que las cubiertas de suelo sean una práctica importante a tener en cuenta por los agricultores en el manejo de su suelo en virtud de una mayor productividad con el mínimo efecto negativo sobre el medioambiente.