Anteriormente hemos visto qué es el suelo, cómo se forma y qué factores influyen en su formación. Además, vimos que la roca madre influye, aunque no de forma totalmente determinante, en el tipo de suelo que vamos a tener. En el post de hoy hablaremos más sobre esto.
¿Qué es la roca madre?
La roca madre es la matriz mineral del suelo, es decir, una piedra de gran dureza que da origen al suelo a través de la erosión y de procesos de meteorización gracias al clima, la temperatura, el relieve, factores biológicos (vegetación, microfauna, mesofauna y macrofauna) y la acción antrópica.
Esta roca puede ser:
- Ígnea: Como el granito o el basalto, formadas a partir de la solidificación del magma volcánico. Estas rocas son duras y resistentes, por lo que no son susceptibles a la meteorización, dando lugar a suelos con granulometría gruesa (arenosos).
- Sedimentaria: Como la caliza, formadas a partir de pequeñas partículas de otras rocas que sedimentaron, compactaron y cementaron. Esta roca es más susceptible, por lo que da lugar a suelos arcillosos, profundos, con alta fertilidad y pH alcalino.
- Metamórfica: Son rocas muy duras y resistentes que proceden de las dos anteriores bajo condiciones de alta presión y temperatura. Dan lugar a suelos arenosos, con un pH ácido y escasa profundidad y productividad agrícola.

Cabe esperar que si la roca madre es el origen del suelo, tenga influencia en cómo es en la actualidad su espesor, morfología, propiedades físicas y químicas y fertilidad pero ¿cómo?
Espesor del suelo
Depende de su velocidad de formación y destrucción y debemos tener en cuenta la naturaleza mineralógica de la roca madre y su susceptibilidad:
- Composición mineralógica: Se generarán suelos más profundos conforme más sencilla sea su arcillización.
- Susceptibilidad: Hace referencia a que, en una superficie de la misma antigüedad, habrá materiales que serán más susceptibles a ser meteorizadas para iniciar el proceso de edafogénesis. En este sentido, son más susceptibles rocas arcillosas que, por ejemplo, el granito.
Morfología
Conforme continúa el proceso se va acumulando arcilla en mayor o menor proporción, de forma que se va acumulando de forma desigual en los horizontes y va generando diferencias de capacidad y velocidad de la permeabilidad del agua en el suelo. A su vez, el agua arrastra arcilla que va a permitir que se deposite y enriquezca otras zonas, permitiendo la floculación del suelo y el inicio del complejo arcillo-húmico.
Propiedades físicas
Por lo comentado en los dos puntos anteriores podemos decir que la roca madre tiene un efecto importante en la textura del suelo y, por tanto, en la estructura, aireación, permeabilidad, capacidad de retención del agua y susceptibilidad al enraizamiento, todas ellas propiedades esenciales para el suelo.
Propiedades químicas
Influye de forma importante en la capacidad de intercambio catiónico (CIC). Así, en suelos ricos de arcilla la CIC será mayor, aunque su valor dependerá también del tipo de arcilla.
Fertilidad
La fertilidad engloba la dimensión física, química y biológica del suelo, pues las tres influyen directamente en la capacidad del suelo para permitir el crecimiento de las plantas. De esta forma, como ya hemos visto, la roca madre condiciona de forma importante la textura del suelo y, por tanto, su aireación, capacidad de retención de agua y resistencia a la exploración de las raíces, pero también en su salinidad y composición mineral.
