El calcio y los cultivos: protección y estabilidad

El calcio es uno de los cationes secundarios que forman parte del complejo de cambio junto con el magnesio, potasio y sodio. Como vimos en un post anterior, este complejo formado por arcillas, materia orgánica y óxidos e hidróxidos de hierro y aluminio conforma una “despensa” de nutrientes gracias a su capacidad para retenerlos y facilitar su presencia posterior en la solución del suelo.

Imagen procedente de un banco de imágenes.

En el suelo el calcio tiene un papel importante por su capacidad para equilibrar rápidamente el complejo de cambio. Además, ayuda a estabilizar el contenido en materia orgánica, combate la fitotoxicidad por aluminio, desplaza excesos de sodio y actúa como floculador de suelos, teniendo una influencia importante en parámetros físicos como la aireación y la circulación del agua.

Sin embargo, su papel es aún más relevante en los cultivos, ya que forma parte de su pared celular. Esta pared es una capa muy resistente y rígida que rodea la membrana plasmática de las células vegetales y está formada por polisacáridos como celulosa, hemicelulosa, pectina y glicoproteínas, aportando rigidez y protegiendo a la célula y su contenido. La pared celular a su vez está formada por tres capas:

  • La pared primaria: Presente en todas las células vegetales y con capacidad para adaptarse si la célula crece, creciendo con ella.
  • La pared secundaria: Adyacente a la membrana plasmática, pero no está presente en todas las células.
  • La lámina media: Es la primera en formarse y la más externa, compartida muchas veces por varias células.
Célula vegetal: Izquierda; componentes. Derecha; detalles de la pared vegetal. (Fuente: Pintarest).

Es en esta lámina media donde el calcio se acumula como pectato de calcio, teniendo función estructural al aportar estabilidad. Además, el calcio está presente en muchos otros procesos fisiológicos y metabólicos de las plantas:

  • Participa en la regulación osmótica.
  • Regula la permeabilidad de las membranas.
  • Es esencial en la elongación celular y en el desarrollo de raíces y hojas.
  • Participa en procesos enzimáticos (reducción de nitratos y fijación de nitrógeno atmosférico) y hormonales.
  • Tiene un papel importante en la señalización celular como segundo mensajero.
  • Ayuda a proteger a la planta del estrés térmico y de enfermedades causadas por hongos y bacterias.
  • Influye en la calidad de los frutos.
Podredumbre apical en tomate por deficiencia de calcio. (Fuente: Infocampo).

Su deficiencia, por tanto, provoca sintomatología importante y variada en los cultivos, como hojas deformadas, clorosis, retraso en el desarrollo de raíces y podredumbre apical en frutos. Sin embargo, aunque su deficiencia no es muy común, puede ocurrir en suelos muy lavados o ácidos y en situaciones de alta humedad y temperatura, por lo que conviene llevar un control de su concentración en el suelo mediante analíticas de suelo.