La biodiversidad se define como la variedad de plantas, animales y microorganismos existentes, incluyendo en su definición las diferencias genéticas dentro de cada especie y la variedad de ecosistemas que albergan múltiples interacciones entre sus miembros y su entorno. De estos ecosistemas, el suelo es uno de los que más diversidad presenta y muchos de ellos son imperceptibles al ojo humano, aunque su pequeño tamaño no impide que tengan funciones imprescindibles para el buen funcionamiento de la vida en La Tierra.

Esta biodiversidad del suelo se agrupa en microfauna (bacterias, hongos, protozoos y nemátodos), mesofauna (ácaros, colémbolos, etc.) y macrofauna (lombrices, termitas, etc.), aunque también se consideran a las raíces por su relación simbiótica con ellos. Así, estos organismos forman un complejo sistema de actividad biológica que posibilita la regulación de la dinámica de la materia orgánica del suelo, el secuestro de carbono y de gases de efecto invernadero y el ciclo de nutrientes como el del carbono o el nitrógeno.
Dada la importancia de esta y toda la biodiversidad existente en los distintos ecosistemas, el Día Internacional de la Diversidad Biológica tiene como objetivo revindicar la importancia de este día y poner en valor su importancia mediante el lema “Del acuerdo a la acción: reconstruir la biodiversidad”, con el que pretende insistir en la importancia de lograr las metas marcadas en el Marco Mundial Kumming-Montreal de la Diversidad Biológica para detener y revertir la pérdida de la naturaleza de aquí a 2050, incluida la del suelo.
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