El Mg es uno de los cationes principales del suelo que forma parte del complejo arcillo-húmico. Su concentración en solución es baja, por lo que su disponibilidad, afectada negativamente por la presencia de otros iones, pH ácido, baja humedad y temperatura y el tipo de arcillas, también lo es. Esta fracción soluble se repone gracias a los cationes que quedan retenidos en el complejo de cambio que, como vimos, conforma una despensa de nutrientes para los cultivos en su forma intercambiable.
No todos los cultivos lo necesitan en las mismas cantidades, de hecho, cultivos como el maíz y los cítricos son más exigentes.
Pero, ¿por qué es importante?
El Mg2+ participa en numerosos procesos imprescindibles para las plantas, como la formación de energía en forma de ATP en los cloroplastos (proceso llamado fosforilación), la respiración celular, la síntesis de proteínas, el transporte de carbohidratos en el floema y la turgencia celular. Sin embargo, su función más importante tiene que ver con un proceso imprescindible para la vida en La Tierra, la fotosíntesis.
El Mg2+ es el átomo central de la clorofila, un pigmento localizado en los tilacoides de los cloroplastos, orgánulos propios de las células vegetales. Este pigmento absorbe longitudes de onda azules y rojas del espectro visible gracias al Mg2+ situado en el centro del anillo de porfirina de su estructura molecular. Esta estructura también presenta una cadena hidrofóbica que permite mantener la clorofila en la membrana fotosintética.


El Mg2+, además, activa la enzima ribulosa-1,5-bifosfato carboxilasa, más conocida como Rubisco, la enzima principal de la fotosíntesis que cataliza la fijación de CO2 atmosférico.
Su importancia se manifiesta cuando existe deficiencia, observándose menor verdor (clorosis) en las hojas más antiguas, mostrando coloración amarillenta y rojiza, y es frecuentemente confundida con quemaduras.
- En maíz se produce una clorosis característica, ya que en maíz aparecen franjas blancas cuando la deficiencia es severa.
- En cítricos la clorosis aparece en forma de V con el vértice hacia el ápice de la hoja.
Además, su deficiencia inhibe la degradación del almidón disponible para obtener energía, por lo que aumenta su contenido y disminuye el contenido en carbohidratos en frutas, granos y raíces, por lo que las raíces se desarrollan menos y absorben menos nutrientes y los frutos son más pequeños y con menos azúcares.
Para evitar su deficiencia hay que tener en cuenta que en suelos ácidos se pierde fácilmente por lixiviación e interactúa con elementos como el K y el Ca, por lo que es esencial llevar a cabo un análisis del suelo que nos informe de las concentraciones reales de todos los elementos para llevar a cabo un plan de fertilización adecuado para el suelo y rentable para el agricultor.
