Análisis del suelo: imprescindibles para la eficiencia y rentabilidad

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El suelo es un ecosistema muy complejo donde se dan multitud de relaciones que posibilitan la vida en La Tierra y permiten actividades como la agricultura, entre otras. Así, el suelo da soporte a los cultivos y nos aporta aproximadamente el 90% de los alimentos que conforman nuestra dieta. Sin embargo, el suelo ha sufrido en primera mano la intensificación de las actividades agrícolas y, en consecuencia, el agotamiento del suelo por pérdida de la estructura, compactación, pérdida de suelo y alteración en la disponibilidad de los nutrientes.

La pérdida de estructura, la compactación y la pérdida de suelo vienen de la mano de una menor proporción de materia orgánica, mientras que los nutrientes presentan diferentes formas que condicionan su movilización o su bloqueo en el suelo. Por ejemplo, el fósforo en el suelo es poco móvil y solo una pequeña parte es soluble y asimilable por los cultivos, aunque su proporción en el suelo sea muy alta.

Sin embargo, no podemos conocer los parámetros del suelo (materia orgánica, formas de los elementos, etc.) sin llevar a cabo un análisis que nos permita diseñar un plan de fertilización eficiente que contribuya a mejorar la salud del suelo y a aumentar la rentabilidad de los agricultores, razón por la cual cada vez más agricultores se suman a contar con asesores que interpretan las analíticas que realizan y les aconsejan en sus prácticas agrícolas. Así, podremos conocer el suelo en sus dimensiones física, química y biológica.

Imagen procedente de un banco de imágenes.

Otra práctica muy útil es analizar el agua de riego para conocer su composición en relación a la salinidad, la sodicidad, la dureza, así como la presencia de nutrientes que pueden ser tóxicos para los cultivos si se encuentran en exceso, como el cloro.

Es importante tener en cuenta que un mismo parámetro de una misma muestra de suelo realizada en laboratorios que midan bajo metodologías diferentes puede variar mucho, ya que cada metodología y cada equipo de trabajo es diferente, por lo que lo ideal será basar nuestros análisis en las metodologías más novedosas. Además, debemos contar con un experto que pueda asesorarnos para poder entender esta analítica y poder sacarle el máximo partido a la inversión tecnológica realizada.