El color y la temperatura como indicativos de la fertilidad del suelo

El suelo presenta una serie de propiedades, como la proporción de materia orgánica, que nos indican su grado de fertilidad. Cuando esos parámetros los medimos en un laboratorio nos dan resultados cuantitativos que nos ayudan a entender cómo está funcionando nuestro suelo. Sin embargo, existen otras propiedades como su color y temperatura que si bien no nos aportan datos cuantitativos, sí que nos ayudan a hacernos una idea de la situación de nuestro suelo fácilmente.

El color es una característica que se relaciona con la composición mineral del suelo, el contenido y grado de humificación de la materia orgánica, su contenido en agua, su drenaje del suelo, su oxidación  y la cantidad de organismos vivos, aunque también de la luz que recibe y refleja. Así, popularmente se ha entendido un suelo marrón o negro como un suelo fértil, ya que se presupone que es un suelo rico en materia orgánica. Por otro lado, suelos con manchas marrones o negras puede indicar la presencia de patógenos, suelos rojizos, granates y verdosos indican la presencia de óxidos de hierro con distintos grados de oxidación y suelos de color claro sugieren la presencia de carbonatos, yeso, silicio o cloruros.

Sin embargo, el color es una propiedad que no posee un valor importante a la hora de clasificar los suelos.

Imagen procedente de un banco de imágenes.

La temperatura es un parámetro que se relaciona con la temperatura del aire que se encuentra próximo a la superficie y se ve influenciada por factores externos (características del suelo, presencia de cubierta vegetal, cambios estacionales y diurnos) e internos (propiedades físicas del suelo). Su relación con la fertilidad del suelo se encuentra en que condiciona los procesos bioquímicos que ocurren en el suelo al ser la temperatura determinante en la actividad enzimática, influye en la absorción de algunos nutrientes (como el fósforo, que se absorbe menos en suelos fríos) e influye en la germinación y el desarrollo del sistema radicular.

Sin embargo, tampoco es una propiedad con valor determinante para evaluar los suelos.

Así, lo ideal para conocer la fertilidad del suelo es realizar analíticas periódicas en el laboratorio que nos ofrezcan datos objetivos que nos indiquen la situación real del suelo y nos permita mejorar sus propiedades para aumentar su eficiencia, fertilidad y resiliencia.