El suelo es un ecosistema repleto de vida que alberga la mayor variedad de organismos del planeta y que conforma una enorme red que los interconecta, englobándose esta biodiversidad en tres grandes grupos:
- La microfauna: Microorganismos de menos de 0,1 m (hongos y bacterias).
- La mesofauna: Invertebrados entre 0,1 – 2 mm (ácaros, colémbolos, sínfilos, proturos, etc.).
- La macrofauna: Organismos entre 2 y 20 mm (lombrices, isópodos, diplopodos, etc.).
La presencia de estos organismos y la existencia de una amplia variedad de estos es esencial para la fertilidad y la salud del suelo, pero también para el funcionamiento de los ecosistemas y la vida en La Tierra, ya que los microorganismos tienen un papel importante en diversos procesos:
- Participan en varios ciclos biogeoquímicos de los nutrientes, siendo imprescindibles en algunos de ellos. Estos ciclos son los del nitrógeno, carbono, fósforo y potasio.
- Un suelo rico en materia orgánica pero pobre en biodiversidad difícilmente podrá mineralizar los nutrientes que contiene dicha materia orgánica, por lo que los microorganismos son esenciales para que ocurra la mineralización, aportando nutrientes a los cultivos y favoreciendo el crecimiento de las raíces.
- Permiten la biorremediación del suelo, es decir, contribuyen a reducir los contaminantes presentes en los ecosistemas al ser capaces de incorporar en su metabolismo sustancias químicas contaminantes.
- Sirven para procesos industriales importantes como la innovación, elaboración de alimentos, eliminación de contaminantes, estudios científicos, etc, permitiendo el progreso social y económico.
- Ejercen tareas de biocontrol frente a patógenos perjudiciales para el suelo y los cultivos, ya que su presencia provoca que compitan con los patógenos por recursos como el espacio, el agua, la luz o los nutrientes disponibles.
Sin embargo, aunque estas ventajas que ofrecen son, por lo general, bastante conocidas para la mayoría de nosotros, los microorganismos tienen un papel relevante en la mitigación del cambio climático, uno de los problemas más importantes del presente y del futuro.

Como ya sabes, el calentamiento global es el aumento de la temperatura del planeta a causa del aumento de gases de efecto invernadero (dióxido de carbono CO2, metano CH4, óxido nitroso N2O y vapor de agua), algo que se ha acelerado muchísimo en los últimos años debido a las emisiones provocadas por actividades industriales, agrícolas, uso de hidrocarburos, etc. En el sector que nos ocupa, el suelo agrícola tiene un papel esencial en el secuestro de carbono. Así, organismos como las actinobacterias, proteobacterias y hongos con capacidad simbiótica son capaces de fijar el CO2 atmosférico en materia orgánica que se almacena en el suelo, retirando este gas de la atmósfera mediante el secuestro de carbono. Este proceso también ocurre en otros ecosistemas como bosques y océanos, pero en el suelo es especialmente relevante. Además, algunos microorganismos del suelo en simbiosis con leguminosas convierten el N2O en nitrógeno atmosférico (N2), que no tiene efecto nocivo.
Una vez más se pone de manifiesto la importante implicación de la biodiversidad microbiológica en la salud del suelo, extendida a la salud del planeta, y la importancia de manejarla adecuadamente para poder preservarla.
