Las formas del fósforo en el suelo: concentración y disponibilidad

El fósforo (P) es un elemento esencial en el metabolismo de los cultivos y es el elemento más importante detrás del nitrógeno. Su importancia radica en que forma parte de aminoácidos, proteínas, coenzimas, etc., e interviene en procesos metabólicos importantes como la señalización celular, la activación y desactivación enzimática y el almacenamiento, transporte y aporte de energía. Sin embargo, tal y como vimos en un post anterior, su disponibilidad en el suelo se ve condicionada por distintos factores como su escasa movilidad, la humedad, la textura del suelo o el pH, por lo que aunque esté presente en una concentración adecuada, puede encontrarse bloqueado y, por tanto, no estar disponible para su absorción por las plantas.

Imagen de GACETA UNAM.

Pero, ¿cómo es el fósforo del suelo?

El fósforo puede encontrarse en su forma orgánica y en su forma inorgánica.

  • El fósforo orgánico es aquel que proviene de residuos vegetales y animales que conforman la materia orgánica y que se mineraliza por la acción de los microorganismos en determinadas condiciones de temperatura (25-30ºC), pH (neutro), humedad (cercana a capacidad de campo) y presencia de oxígeno. Estas condiciones determinan que la mineralización sea menor en invierno y mayor en primavera.
  • El fósforo inorgánico se clasifica en soluble, intercambiable e insoluble.
    • La fracción soluble es la que está disponible de forma inmediata en las inmediaciones de las raíces y la conforman el ion ortofosfato primario y el ion fosfato secundario pero en una concentración muy baja y cambiante en función del pH. Así, en un pH ácido se absorbe el primario y a pH básico se absorbe más el secundario.
    • La fracción intercambiable es la que está presente en la fase sólida y que repone el fósforo presente en la solución del suelo cuando disminuye su proporción de equilibrio.
    • La fracción insoluble es la que forma parte de los minerales y constituye la reserva de fósforo en el suelo, constituyendo la mayor concentración de fósforo en el suelo aunque de forma bloqueada para los cultivos.

Para un manejo eficaz del suelo en términos de fertilización fosforada es imprescindible llevar a cabo un análisis de suelo que incluya las diferentes formas en las que puede encontrarse, de forma que conozcamos realmente cuánto fósforo tenemos en el suelo y cuánto de éste está disponible para nuestros cultivos. Si esta analítica no se realiza, podemos incorporar más fósforo al suelo del necesario, pudiendo bloquear otros elementos por antagonismo e invirtiendo en insumos que realmente no necesitamos. Además, si no conocemos la disponibilidad del fósforo, podemos encontrar cultivos de coloración morada, retraso en la maduración, bajo rendimiento y mala calidad en la cosecha, ya que la mayoría del fósforo se encontrará bloqueado.