La estructura es una propiedad de la dimensión física del suelo que hace referencia a la disposición y el estado de agregación de las partículas del suelo. Así, arenas, limos y arcillas, se unen formando agregados, que a su vez dan lugar a la formación de macro y microporos, determinando la porosidad, propiedad de la que hablaremos más adelante. Estos agregados, además, necesitan de cationes de calcio, microorganismos, exudados radiculares, agua y materia orgánica para estabilizarse.
Sin embargo, la estructura del suelo no es estática y puede verse afectada por procesos que provoquen la disgregación de sus agregados como la disminución de materia orgánica, los óxidos de aluminio y hierro y el carbonato de calcio, pero también por procesos derivados del manejo intensivo como la erosión, la labranza, la maquinaria pesada o el paso de animales en la superficie del suelo que provoquen su compactación, es decir, la pérdida del volumen del suelo por modificación de las proporciones entre el suelo, el espacio de agua y el espacio de aire.
Como vimos en el post de la textura, la estructura también determina otras propiedades como la porosidad, la aireación, la capacidad de retención de agua y la capacidad de las raíces para explorar el suelo, entre otras, por lo que la estructura tiene un papel imprescindible en la fertilidad y capacidad productiva del suelo, de manera que la pérdida de la estructura puede provocar problemas en el desarrollo de los cultivos por exceso o déficit de agua, falta de aire, susceptibilidad a enfermedades, baja actividad microbiológica, falta de desarrollo de las raíces, erosión y pérdida de suelo.

Por tanto, una adecuada estructura del suelo determinará el resto de las propiedades físicas, que a su vez determinará la dimensión física, química y biológica en conjunto. Este hecho es importante para entender que el suelo es el hogar de los cultivos, donde crecen y se desarrollan, por lo que estas propiedades serán los pilares que posibilitarán el resto de los procesos y relaciones que se producen en él. Por ello, un adecuado manejo del suelo desde la base será fundamental para la sostenibilidad de este recurso tan importante.
