Hoy vamos a hablar de química, aunque más de química en las plantas. En la siguiente imagen podemos observar lo que se llama “fototropismo positivo”, es decir, el “movimiento” de la planta hacia un estímulo, en este caso la luz solar. Pero, ¿cómo ocurre si las plantas son inmóviles?

A pesar de esta condición, las plantas son capaces de detectar cambios en el entorno que les permite elaborar una respuesta y adaptarse al medio. Esta función se llama función de relación, y es esencial para que un ser vivo pueda crecer y desarrollarse de forma adecuada. Así, estos cambios externos o internos, como la dirección de la luz, provocan cambios a nivel celular que suelen traducirse en la síntesis y liberación de hormonas vegetales o fitohormonas, igual que ocurre en el metabolismo de los animales. Pero antes de ver el fototropismo positivo como ejemplo, es importante que sepamos qué son las fitohormonas y cuáles conocemos:
Las fitohormonas son sustancias orgánicas activas a muy bajas concentraciones que provocan cambios a nivel celular por sinergia o antagonismo entre ellas y se clasifican, hasta ahora, en 9 grupos:
Auxinas: Participan, sobre todo, en la división, elongación y diferenciación celular, fomentando el crecimiento longitudinal de los tallos, el agrandamiento celular, la formación de yemas y el inicio de las raíces.

Giberelinas: De acción complementaria a las auxinas, participan en la división y elongación celular, fomentando el crecimiento lateral de los tallos. Además, impulsan la germinación de semillas.

Citoquininas: Participa en la división celular y la formación de brotes y retrasan la senescencia. Además, contrarrestan la dominancia apical que provocan las auxinas y promueve la senescencia de hojas junto con el etileno.

Brasinosteroides: Participa en la división y elongación celular, en el desarrollo de las partes reproductivas, la germinación de semillas y la respuesta al estrés.

Estrigolactonas: Favorecen el crecimiento de la raíz pero inhiben la ramificación lateral, la senescencia y la micorrización.

Etileno: Participa en la maduración de los frutos, en la respuesta al estrés y al ataque de patógenos y es el principal responsable de la caída de las hojas.

Ácido abscísico: Es antagonista a las giberelinas, inhibiendo la germinación de semillas. Además, participa en la tolerancia al estrés abiótico y biótico, en la senescencia de las hojas y el cierre estomático.

Jasmonatos: Participa en la respuesta frente a herbívoros o patógenos, provocando la generación de compuestos tóxicos o lignina.

Ácido salicílico: Participa, sobre todo, en la inmunidad innata de las plantas.

Un ejemplo es el fototropismo positivo, es decir, el crecimiento hacia la luz. Así, unas proteínas específicas detectan la dirección de la luz y eso provoca un cambio intracelular y una respuesta a ese estímulo.
- Si la luz está encima del tallo, el crecimiento es recto hacia arriba.
- Si la luz incide más en uno de los lados, las auxinas se acumulan en el lado menos estimulado por la luz, provocando el crecimiento en ese lado del tallo e impulsando la curvatura y el crecimiento del tallo hacia el lado más luminoso y beneficioso para su crecimiento.

