En post anteriores hemos visto qué es la biodiversidad y por qué es tan importante para una correcta dinámica del suelo y para un crecimiento óptimo de los cultivos. También hemos hablado sobre la importancia del análisis del suelo y del agua de riego para la gestión eficiente de los recursos y el manejo sostenible del suelo.
En el post de hoy vamos a repasar brevemente en qué se basan las técnicas de laboratorio para analizar la respiración del suelo, así como algunas de sus ventajas o limitaciones más importantes.
Una de las mediciones más utilizadas se basa en el CO2 producido por los microorganismos aerobios del suelo durante los procesos metabólicos que realizan, es decir, como los seres humanos, estos microorganismos consumen O2 y producen CO2 gaseoso que se puede medir y nos indica cuántos microorganismos se encuentran respirando en el suelo. Sin embargo, se encuentra condicionado por aportes de materia orgánica, que favorece esta medida, o las prácticas de labrado, pues provoca aireación en el suelo y habrá más oxígeno disponible y por tanto, más actividad biológica. Además, aunque nos orienta sobre cuántos microorganismos están respirando, no nos aporta información sobre la variedad de estos.
Otra medición es el análisis de fosfolípidos, unas moléculas lipídicas, que conforman las membranas celulares de todos los seres vivos. En este método, las membranas se degradan y se distinguen los fosfolípidos por su conformación, número de átomos de carbono y enlaces. Sin embargo, no es un método estandarizado.
Otra metodología de análisis es la actividad enzimática potencial, que mide la capacidad del suelo para degradar moléculas específicas gracias a la acción de enzimas concretas. Sin embargo, los resultados son difíciles de interpretar y de aplicar a la salud del suelo.
Por último, las técnicas de biología molecular para la amplificación y secuenciación del material genético, que son las más novedosas y las que han desarrollado un mayor avance en los últimos años. Estas técnicas consisten en extraer el material genético de los microorganismos de la muestra, obtener millones de copias para su análisis (amplificación) mediante una técnica muy conocida en tiempos de pandemia, la PCR, y leer esas secuencias mediante un proceso llamado secuenciación. Este material genético es como la tarjeta de identificación de cada ser vivo, por lo que esta metodología nos permite identificarlos, informándonos sobre la dinámica del suelo y su biodiversidad.

De estas, la amplificación y secuenciación de secuencias genéticas es la metodología más novedosa y útil, sobre todo si se acompaña con datos como la estructura, la disponibilidad de nutrientes o el contenido en materia orgánica, aunque también es la que requiere de profesionales más especializados en su realización e interpretación y de material más caro y complejo, por lo que no se realiza en todos los laboratorios. En los análisis de RRS incluimos datos de respiración de suelo y de genética del suelo.
